Te presento una guía simple para abrir caminos y sembrar deseos
Hay una noche del año en la que el aire se vuelve distinto.
No es solo diciembre, ni las luces, ni el ruido de las fiestas. Es una energía sutil, casi susurrada, que invita a pausar, agradecer y pedir desde el corazón.
A esa energía se la conoce como el Espíritu de la Navidad, es un día re especial para agradecer.
No pertenece a ninguna religión. Es un símbolo de cierre, de renovación y de esperanza consciente.
Y lo más lindo: no necesitás nada especial para invocarlo, solo presencia, intención y un ratito para vos.
Te dejo una guía paso paso de como y cuando hacer el rital:
¿Cuándo se hace el ritual?
- La noche del 21 de diciembre
- Entre las 21:00 y las 00:00 horas
Ese momento coincide con el solsticio de verano en el hemisferio sur, un portal energético ideal para cerrar ciclos y sembrar deseos nuevos.
NOTA: Si no podés hacerlo ese día, también sirve realizarlo hasta el 24 de diciembre, manteniendo el mismo espíritu.
Preparación previa:
Antes de empezar, regalate unos minutos para bajar un cambio:
- Ordená un poco el espacio donde vas a hacerlo
- Ventilá el ambiente
- Apagá el celular o dejalo en silencio
- No hace falta un altar perfecto. Hace falta presencia real.
¿Qué vas a necesitar?
Probablemente ya lo tengas en casa:
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1 vela (blanca, dorada o amarilla)
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1 hoja de papel y lapicera
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1 vaso con agua
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Un aroma que te guste (sahumerio, palo santo, perfume, lo que tengas)
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Opcional: música suave
¿Cómo hacer el riitual?
1. Encendé la vela y al hacerlo decí en voz alta o mentalmente "Abro este espacio con gratitud y amor. Invito a la energía del Espíritu de la Navidad para que me acompañe en este cierre y nuevo comienzo." Tomá tres respiraciones profundas y lentas.
2. Tomá la hoja y escribí tres cosas que agradecés del año que termina, algo que hayas aprendido y algo que estés listo o lista para soltar. No lo pienses demasiado, dejá que las palabras fluyan.
3. En la misma hoja o en otra escribí entre tres y siete deseos para el nuevo ciclo. Escribilos en positivo y en tiempo presente, como si ya estuvieran sucediendo. Que sean deseos que nazcan del corazón y no desde la exigencia. Cuando termines, leelos en voz alta.
4. Apoyá el papel cerca de la vela y decí Confío, suelto el control y me abro a recibir todo lo que esté alineado con mi bienestar y mi evolución.
5. Dejá que la vela se consuma totalmente. El papel podés guardarlo hasta fin de año o quemarlo con cuidado y tirar las cenizas en una maceta o al viento. El vaso de agua dejalo durante la noche al lado de la cama o en la mesita de luz y al día siguiente tiralo por la bacha agradeciendo.
Este ritual no es una promesa externa ni una fórmula mágica. Es un acto íntimo de coherencia y elección consciente. Cuanto más sincero seas con vos, más profundo será su efecto. El Espíritu de la Navidad se manifiesta cuando bajamos el ruido, abrimos el corazón y nos permitimos empezar de nuevo con intención.
